Reza una conocida cita de Ernst Jünger: "Cuando las iglesias son demolidas, no por ello desaparecen las necesidades que ellas satisfacían; al contrario, se hacen aun más fuertes".
En efecto, en un mundo como el de hoy, en el que el materialismo mal entendido y exacerbado ha sustituido a la espiritualidad y ha convertido en paparrucha católica el examen de conciencia, mucha gente intenta agarrarse a religiones, creencias, mitos, leyendas, etc, con el íntimo afán de no perder el norte y tener que resignarse a que "lo que hay es lo que hay", las más veces por puro miedo a reconocer lo vacuo de sus vidas y lo endeble de sus fundamentos morales.
Entrar en contacto con la trascendencia es y ha sido, por ello, un afán de muchas personas que no encuentran otra salida. Esta circunstancia es hábilmente aprovechada por multitud de farsantes, timadores, psicolocos e ingenuos (en el mejor de los casos) para intenar convencernos, a cambio de un buen sablazo, de que ésto no es el final, que no todo acaba aquí, que aún quedan muchas cosas profundas por descubrir y que no perdamos la esperanza, que lo normal es que permanezcamos para siempre en un universo paralelo y etéreo donde no nos agobien los problemas, o con un poco de suerte incluso volvamos a este mundo "in corpore sutile" en forma de aparición o fantasma o teleplastia o energía desconocida.
Para alcanzar la trascendencia y cerciorarse de que todas esas maravillas serán posibles se nos ofrecen multitud de caminos, algunos intrincados y otros más directos. Entre aquellos, el yoga, la meditación trascendental, la hipnosis, la mística ayurvédica o nepalí, y otras decenas de métodos y procedimientos inaprehensibles en primer término, pero fácilmente asimilables si pasamos por caja tras practicar alguna de esas sesiones, cursos y masters trascendentales.
Los métodos más directos consisten en su mayoría en simple y llanamente atiborrarse de sustancias alucinógenas, pócimas, hongos enteógenos o absentas destiladas, con lo que se cumplen igualmente las dos consecuencias y condiciones de las otras vías: alcanzar la "trascendencia" y pasar por caja (cuando no otras mucho más desagradables en forma de intoxicaciones, comas e infartos cerebrales). Las brujas de Zugarramurdi -que untaban palos con cocimientos de hierbas y hongos y se los restregaban por las ingles, donde la piel es más fina y se produce una absorción casi inmediata, para conseguir uno de sus habituales "vuelos"-, los druidas célticos y sus marmitas misteriosas, en las que preparaban elixires que no sólo proveían de facultades extraordinarias a sus consumidores -sí, ya sé que estáis pensando en Panorámix- sino que a veces podían incluso resucitar a los muertos, los ejercicios pseudoatléticos de Don Juan y de su "padre", Castaneda, ambos dos bien cargaditos de peyote, o los más prosaicos LSD, heroína y marihuana... todos llevan a "escapar", a huir, a no enfrentarse con la realidad que nos ha tocado vivir y que a veces, sí, se nos antoja intolerable.
Las prácticas esotéricas en general no son sino otra burda manera de enfrentarse a lo inevitable, no para retrasar el suceso de la muerte -hasta ahí no llegan, gracias a dios- sino para crear un estado de ánimo de esperanza y permanente interrogación que haga más interesante y llevadero nuestro paso por la vida.
Los efectos de las drogas pasan, son caras y conllevan riesgos. Trascendamos pues "casi" gratis y sin peligros y pasémonos a la acera esotérica.
13 enero 2007
Esoterismo y absenta
06 enero 2007
The Teleplastic Inquirer presenta su nueva versión 2.0/2007
Estimados amigos:
The Teleplastic Inquirer ("Las noticias que buscabas con el rigor que se merecen") ha cambiado de look. Hemos hecho un pequeño esfuerzo para retomar la idea original del diario humorístico sobre lo paranormal, que era el de un periódico, tanto en contenidos como formalmente. Seguramente a algunos les gustará el cambio más que a otros, pero hay que moverse, señores, hay que cambiar, y en ello estamos.
La versión antigua está disponible también en la web, y se puede consultar. Esperamos que cuando la nueva esté repleta de contenidos podamos jubilar la antigua y conservarla en versión e-book. Ya os avisaremos de ello para que quien lo desee pueda conservar una copia de tan ilustre publicación per saecula saeculorum.
El Consejo de Redacción espera vuestros amables comentarios y sugerencias, pero no os paséis, que no podemos contentar a todo cristo.
Mientras os hacéis con el nuevo formato, ya podéis consultar las novedades y primicias de este vuestro diario de noticias "para anormales". En concreto os presentamos las siguientes noticias:
- Varios cientos de pasajeros presentan quejas ante las compañías de vuelos a bajo coste en el ovnipuerto Ruta Extraterrestre
- El egiptólogo Canisopo Dobelman tacha de "falaces" las leyendas sobre modificaciones genéticas de la época faraónica
- Adolf Hitler se excusa ante las masas por no poder revisar personalmente las obras de la base aérea de la Antártida
Saludos a todos menos a uno.



