10 octubre 2007

Stellarium 0.9

Stellarium 0.9 es un programa freeware que representa en 3D el Universo más cercano a nosotros, totalmente configurable por el usuario, y con multitud de opciones de visualización.



Por ejemplo, el punto de vista del observador dependerá del punto geográfico en el que nos encontremos: podemos indicarle al programa en qué lugar del mundo radicamos y él nos mostrará el aspecto del cielo desde esa perspectiva. La vista puede ser tanto de día como de noche (sólo hay que desmarcar la opción "Atmósfera" y el cielo se tornará negro, dejando a la vista las estrellas y planetas).



Pinchando sobre cada uno de los objetos mostrados se nos muestra información acerca del nombre del mismo, distancia a la tierra en U.A. o años luz, etc. Permite visualizar también constelaciones, galaxias y nebulosas.

El cielo va girando sobre el punto de vista del observador en tiempo real, pero existe un "acelerador" que nos mostrará la rotación de la Tierra y el aspecto cambiante del firmamento sobre nosotros. Se puede habilitar la vista de las constelaciones, sus nombres e incluso su representación, al estilo de la astrología antigua.



También permite localizar un objeto celeste introduciendo sus coordenadas exactas, y presenta dos opciones de rejilla, la Azimut y la ecuatorial.

En resumidas cuentas, nos permite observar el cielo tal y como lo haríamos a través de unos prismáticos o un telescopio. Increíblemente realista, fantástico programa.

05 octubre 2007

La himbestigación al alcance de cualquiera

Ser himbestigador es fácil. Sólo hacen falta unas cuantas cosas: ropa adecuada, instrumentos técnicos más o menos corrientitos, y lo más importante, las mismas ganas de aprender a investigar seriamente que de matricularse en un curso de arameo por correspondencia, usease, cero.

Lo de la ropa adecuada y el instrumental me suenan. Yo mismo los he llevado, sí, lo confieso: chaleco multibolsillos, boli de varios colores, grabadora, cámara de fotos, mochilita con víveres, brújula... porque todo ello es necesario para mi hobbie, la observación y recuento de aves rapaces. Puedo decir con inmodestia que, al menos en éste tema avícola, soy bastante adelantadito, sobre todo en carroñeras (y no va con segundas). Pero, por ejemplo, en Física, o en Matemáticas, o en Historia, o en Paleoantropografía, estoy bastante pez. Pero como son temas que me interesan, sin llegar a creer que pueda llegar a vivir de ellos, pues intento informarme, leer todo lo que pueda, aprender de los que sí saben.... y asegurarme de que las cosas sólo son en cuanto son, no en cuanto podrían ser que fueran.

Por lo general, igualmente, los himbestigadores no suelen tener repajolera idea de estas materias, pero lo malo es que parece que han hecho el firme propósito de no interesarles lo más mínimo. ¿Para qué van a investigar en temas tan serios, si ya hay verdaderos científicos que lo hacen? Y encima no tienen los complejisimos medios para ello, como laboratorios de verdad, aceleradores de partículas, medidores de neutrinos (bueno, algunos sí los tienen, portátiles, pero los tienen), jaulas de Faraday "comme il faut"... Así que mejor himbestigan historias más accesibles, y que suelen caracterizarse por estar al alcance de cualquiera que se lo proponga: detectar fantasmas, himbestigar edificios abandonados, grabar psicofonías, jugar a la ouija... todas ellas con el denominador común de que no producen resultados comprobables, pero eso da igual. Total, su fiel público les va a creer de igual forma, prueben algo o no, y los investigadores serios tienen su propio campo de actuación -que además suelen denostar o menospreciar (los himbestigadores, no los científicos)-.

Yo, un tipo corriente y moliente, del montón incluso, si hoy mismo decidiera convertirme en himbestigador, lo tendría fácil: primero me visto, me avituallo de los instrumentos antedichos, y me voy, por ejemplo, a observar el cielo en una noche estrellada. Seguro que podré observar algún fenómeno que no acabe de identificar en ese momento, como una luz extraña en el cielo, o un sonido rarísimo... O me meto en un edificio abandonado, donde seguro encontraré cosas inhabituales por el suelo, o alguna pintada indescifrable en la pared, o escucharé algún ruido inidentificable. O me voy a entrevistar a la curandera de mi barrio, y dejo que despliegue ante mí toda su batería de amarres, malesdeojo, etc. O me voy al cementerio del pueblo y saco fotos, que seguro que en alguna aparecerá algo sorprendente...

Pues vale. Con todo ello ya tengo para montar una web, escribir un libro -si soy hábil buscando fuentes, hechos parecidos, algún personaje sobresaliente que esté relacionado con la materia, y si sé hacer la "o" con un canuto, cosa que parece que la mayoría de magufones no alcanzan-, ya puedo formar parte de la SEPIA o del calamar o de cualquier otra sociedad himbestigativa de pro... ya soy uno más. Y si tengo suerte, y buenos contactos, y bastante cara, hala, a vivir del cuento, que es muy largo y nunca se acaba.

[Disgrechione: ¿por qué será que esta gente escribe tan requeterematadamente mal, igual en foros, listas de correo, en sus libros...?¿Han dejado de estudiar (o simplemente de leer) todos en la misma escuela o qué?]

Claro, iré ganando adeptos, formaré una legión de seguidores acérrimos, apareceré en la tele... y provocaré que muchos de ellos se hagan la misma pregunta que me hice yo en su momento, es decir, por qué demonios ellos no pueden ser también verdaderos himbestigadores. Así que un día se pondrán la ropa apropiada, cargarán con sus instrumentos... y otro más a la plaza, y así sucesivamente.

La incultura es muy muy peligrosa, no "per se", sino porque hace de uno un vago, un tragaldabas, un creyente fanático. Como reza el famoso Principio de Peter, cada uno llega hasta el umbral de su incompetencia: la falta de formación y -lo que es peor- de curiosidad y espíritu crítico hacen que uno se contente con llegar hasta donde ha llegado, y encima se instale cómodamente en ese trono de conformismo y apatía. Cuestionarse qué pasaría si se propusiera dar un paso adelante le llevaría a meterse de lleno en terrenos que no son suyos -¡líbreme el señor!-, como es el de la verdadera investigación, la científica, la auténtica, la que produce resultados que nos hacen a todos vivir un poco mejor día a día. Eso requiere esfuerzo, interés, trabajo y un permanente reciclaje cultural.

Y es que, además de que no da para vivir, la INVESTIGACION es rematadamente jodida y no está al alcance de cualquiera.