31 marzo 2008

Los pedruscos milenarios

El dolmen de La Hechicera está en el pueblecito de El Villar, en Alava. Es uno de los tantos y tantos monumentos megalíticos del periodo Neolítico que abundan por esas tierras vascas y riojanas, y como la mayoría de ellos, dejando aparte su carácter histórico, pues no tiene mayor relevancia: unos pocos restos humanos no demasiado antiguos encontrados a su alrededor y poco más. Eso sí, es objeto de peregrinaciones e iniciativas más o menos curiosas, como una bici-noche al raso y similares.

Pero este tipo de pedruscos, incomprensiblemente -al menos para mí-, atraen a todo tipo de iluminados con la excusa de revivir experiencias pseudomísticas, visiones numinosas y viajes astrales in corpore sutile. No es para tanto.



Yo he estado allí, en el dolmen, bajo el dolmen de La Hechicera, descansando un par de horas, mientras anochecía y se levantaba un airecico fresco, y sí que he sentido algo de lo que hablan los magoncios, pero claro, como soy un comeniños no he logrado aprehender toda su magia y me he quedado, se ve, en la superficie.

Bajo el dolmen caben dos personas acurrucadas la mar de bien, y es muy sencillo abstraerse. Se observa el cielo, con suerte plagado de estrellas, y aunque el pueblo está muy cerca no se escucha sonido alguno. El viento ulula a través de las piedras, y si uno cierra los ojos puede retrotraerse por un momento a época pasadas, en la que extraños habitantes del lugar seguramente realizarían ritos antiguos, a la luz de un crepitante fuego y quizá recitando alguna letanía iniciática. La paz le invade a uno. La verdad, no dan ganas de irse de allí, aunque se le hielen a uno los huesos del colodrillo.

Pero de ahí a sentirse invadido por fuerzas telúricas o recargado de energía cósmica hay un trecho, un buen trecho. A no ser que esa recarga de fuerzas telúricas consista en la tranqulidad que da la relajación, la meditación sosegada, henchirse los pulmones de aire puro y aspirar el aroma del campo húmedo, que entonces sí, se recarga uno sobremanera, pero de nada misterioso y ancestral, sino de pura vida y de buen rollo.

20 marzo 2008

Ideas para un genocidio

Parece ser que nos están envenenando. El secretísimo Gobierno Mundial en la Sombra (GMS) moviliza cientos de millones de dólares de sus fondos reservados para sobornar a miles de empleados de compañías aéreas, pilotos, personal de vuelo, controladores, fabricantes y proveedores de combustible para aviones, compañías químicas que elaboren los venenos, a sus investigadores, científicos y hasta al personal de la limpieza, todo con el objetivo de instalar en aviones comerciales una bombonas cargadas con letales productos para que, cuando surquen el cielo a gran altura sobre nuestras cabezas, desparramen sobre nosotros todo su mortifero cargamento, disperso en los hasta ahora inofensivos contrails (estelas de condensación producidas por los motores), convertidos ahora en los terribles chemtrails.

Cuando en el cielo se forman por ello complicados dibujos de contrails, con líneas que se cruzan, dibujan círculos, etc, no es que sean producto lógico de la gran cantidad de vuelos que surcan los aires a toda hora, no; los salvadores del mundo se echan las manos a la cabeza y nos anuncian que una nueva fase del envenanimiento masivo ha comenzado, y sacan fotografías y crean foros en Internet para denunciarlo (aunque luego no tengan lo que hay que tener para hacerlo ante las autoridades).

Demasiado trabajo para unos y demasiada energía gastada inútilmene por otros. Si envenenarnos a todos sin que nos enteremos es sencillísimo… Con menos medios, algunos buenos contactos, una organización decentita y cero escrúpulos se pueden hacer maravillas, y eso sin montar tanto numerito aerotransportado a gran escala:

- Por ejemplo, a nivel local, utilizando las avionetas de fumigación que todos los años recorren los campos esparciendo insecticidas. Se cargan de veneno, bario y todas las porquerías que los conspiranoicos dicen que cargan, y en paz.

- O utilizando esas tradicionales mochilas de fumigación portátil que se usan en naranjales y cultivos de frutales varios.

- También se pueden envenenar el agua corriente, los pantanos, ríos, etc

- Y qué decir de la comida envasada… un chollo. ¿Y envenenando las plantaciones de lechugas, pepinos y demás verduras y hortalizas? Catastrófico de necesidad.

- Envenenar los medicamentos puede ser sencillo a pequeña escala, digamos a nivel doméstico. Se canjean los envíos nuevos por medicinas caducadas de años anteriores y a esperar.

Y así muchísimas más: fáciles, rápidas, efectivas y nada sospechosas. Desde luego que los tipos serán dirigentes del Nuevo Orden Mundial, pero lo que es de estrategia no tienen ni puta idea. Ahora bien, si los genocidas esos siguen empeñados en seguir con el asunto de los chemtrails, coño, que fumiguen de noche. Así se evitarán que los salvadores del mundo puedan sacar fotografías comprometedoras de esas estelas tan secretas y requetevenenosísimas. Se necesita ser burro…

12 marzo 2008

Les pierde la boquita

El llamado "mundo paranormal" y mal llamado "de lo misterioso" (que de eso no tiene nada de nada) está poblado por sujetos a los que le gusta hablar, hablar demasiado, parlotear. Su incontinencia suele ir en relación inversamente proporcional al nivel cultural de su auditorio: cuanto menos cultura, más palabrería; cuanta más credulidad, menos rigor. Enmedio de una multitud acrítica y asombradiza ellos campan a sus anchas.

Los hay que hablan sin decir nada, como los astrolocos (por la cuenta que les trae). Otros verborrean, pero no dicen ni que sí ni que no: videntes, visionarios y adivinos varios. Algunos hablan con la intención evidente de confundir a su interlocutor y marearlo en una vorágine de frases y palabros rimbombantes, por ejemplo, cuando se les pide una opinión detallada de un fenómeno físico aparentemente descacharrante y estratosférico para el que, obviamente, carecen de explicación. Algunos otros tienen predilección por los monosílabos: "Eh... uh... mmm..." Y los hay que se lanzan a tumba abierta sin miedo (ni vergüenza), presos de la verborragia más incontinente y estrafalaria. Para mí que no piensan realmente lo que dicen, lo sueltan así sin más, como ungidos por la iluminación auténtica y seguros de que nadie va a cuestionar su palabrería, so pena de anatema y condenación.

Estos últimos son los que me gustan más. Me causa verdadera risa verlos, tan serios y formales, con esa apariencia de estar de vuelta de todo, soberbios, amanerados y gesticulantes, ma non troppo, a veces con un disfraz enorme de humildad -aunque se les atisbe por lo bajini su patita de embaucadores-. Para muestra unos botones:

Una periodista entrevista a Richard Tarnas, psicólogo y filósofo (y magufo). Le objeta, con sentido común, que los astros y planetas poco pueden afectar al comportamiento humano:

"Pero Saturno es un pedrusco inanimado, mientras que yo soy mi psique.

Lo que usted llama “mi psique” no es sino respiración del cosmos. Cosmos y psique son dos formulaciones de una misma y única realidad. Y las conjunciones de los astros visibilizan la dinámica cósmica, es decir, la dinámica arquetípica de la psique. Y esto estudia la astrología arquetipal.


¿Es muy distinta de otras astrologías?

Su enfoque concuerda con los actuales enfoques de la psicología transpersonal, la física cuántica, la teoría del caos y de los fractales, la ecología y Gaia, la filosofía holística..."

¡Por Tutatis! ¿Se pueden decir más palabras huecas en cuatro líneas? Y el cocimiento final con todos los "ingredientes para convertirse en un perfecto magufo en cuatro días"... juer juer.


En este otro ejemplo el ínclito Pedro Amorós nos explica en 52 segundos cómo se forma una psicofonía:



Han escuchado bien. Las "voces flojitas" no tienen "una importancia extrema". O sea, que hay distintos tipos de espectros, según la potencia de su voz: importantes y menos importantes, fantasmas de primera y de segunda, espíritus con pedigrí y espíritus asustaviejas. Pavarotti será un fantasma acongojante, y Gracita Morales no pasará de una ligera brisilla transparente.

[Disgrechione: Y digo yo: ¿qué hará que una presunta psicofonía se convierta en más o menos inteligible? ¿La distancia del fantasma respecto a la grabadora, en un mundo espiritual sin tiempo ni distancias? ¿La perfecta o imperfecta declamación del espíritu, sus golpes de glotis, sus ataques bilabiales plosivos, en un mundo sin física ni materia? ¿La edad del espectro -una niña, según dicen los himbestigadores del audio- es significativa en un mundo donde el tiempo es eternidad? ¿Cómo demonios se mide la edad de un ente etéreo y eterno, según el tono de su voz?]

Otros proponen proyectos de negocio sin pies ni cabeza, como este ex-colaborador del SEIP:

"Desde la perspectiva informativa académica, la fusión de integración unilateral para el conjunto de la actividad comercial y financiera mundial se encuentra la planeación estratégica de funcionalidad y posicionamiento, mediante esquemas de similitud que definan transparencia sensitiva."

¿Que lo cuálo es lo qué?

En el campo de la salud la cosa abunda. A modo de ejemplo, lean las maravillosas propiedades de este producto: (he respetado la ortografía original... aunque me ha costado)

"Llénate de energía positiva con el collar i.balance Tensión en el trabajo, contaminación ambiental, estrés... todos estos factores contribuyen a que nos rodeemos de iones positivos que nos provocan fatiga y tensión. Por este motivo, te presentamos el nuevo collar i.balance™ que se puede llevar las 24 horas del dia y que a través de iones negativos estimula la circulacion sanguínea y el metavolismo, mantiene el equilibrio natural del organismo, mejora la calidad del sueño, e incluso ayuda a eliminar la fatiga de tus músculos. Una solución de confianza que mejorará tu salud u la de los tuyos. pruébalo".

"¿Equilibrio natural del organismo?" Debe ser ideal para cuando uno anda a la pata coja, porque si no no pillo yo eso del "equilibrio" y lo del "metavolismo"...

Y nada menos que una web de El Corte Inglés, con lo seriotes que parecían...

No, no vamos a decir nada de los homeópatas y sus misterios. Ya tienen bastante con intentar justificarse a sí mismos sin que se les cortocircuite el cerebelo.

Qué decir de los magufos por excelencia, los ases del absurdo, los campeones del sinsentido: los líderes de cualquiera de las religiones habidas y por haber. Desde los profetas hasta sus representantes en la Tierra, todos ellos han disfrazado sus discursos con enrevesadas parábolas, incomprensibles metáforas y ocultos significados. ¡Con lo fácil que es hablar claro y sin andarse por las ramas (y menos por las de la zarza ardiente)! No pondré ejemplos, porque sería demasiado prolijo, pero ya saben a lo que me refiero.

Ninguno de ellos tiene excusa. Por más intrincado o enrevesado que sea su campo, siempre pueden comunicarse con claridad y exponer sus ideas con precisión; hay un lenguaje universal para ello: el de las Matemáticas, y por ende, el de la Ciencia. ¿Será que no se atreven con ése?

01 marzo 2008

Verduritas sí, pero...

Los vegetarianos son gente maja, en general. Se les nota andar por la vida sin complejos, emanando un aura (perdón por el palabro) de bonhomía y buenrrollismo general que contagia y nos llena de optimismo y bienestar. Bastantes de los que conozco son consumidores de porros monumentales (ya se sabe, la cosa de la hierba…) y quizá eso es lo que les dota de esa apariencia apacible y bonachona. Pocos hay que amen a la Naturaleza más que ellos, se llevan bien con todo el mundo y son gente con principios.

Sin embargo suelen tener el defecto de ser demasiado proselitistas, y siempre quieren ir más allá: proponen su dieta como guía personal, pero además como el único ideal para conseguir el desarrollo integral del Hombre, su comunión con la Madre Natura y su progreso moral, ético y social. Eso no es malo, en absoluto, pero para mí que andan pelín descarriados.

Porque en ese asunto del progreso humano no son nada originales, persiguen lo mismo que yo. Por eso nunca me lanzaría al monte armado con un arco y unas flechas para matar un jabalí que me sirviera de comida. A lo mejor me comía él a mí, con lo cual pobre iba a resultar el progreso de la humanidad, al menos en lo que a mí se refiere. Así que mejor opto por acercarme al bicho y pegarle un tiro, o socarrarle el cerebro con una buena descarga eléctrica, o algo similar, siempre que no sufra, que tampoco hay que pasarse.

La vuelta a lo natural me parece de lo más recomendable. Y si eso conlleva comer frutas y verduras, legumbres y algas, mejor que mejor. Pero sé que hoy estoy aquí gracias a que mis antepasados se dedicaron un día a recolectar, sí, pero también a cazar, y aprendieron a usar armas, primero para defenderse y después para aprovisionarse de carne para su alimento (o al revés, que para el caso lo mismo da). Por eso la Madre Naturaleza y la Evolución les proveyeron de colmillos para desgarrar y de fuertes dientes y mandíbulas, ácidos poderosos en el estómago para una digestión que durase de media un par de horas (no catorce), les permitió erguirse -entre otras cosas para poder huir y para poder perseguir piezas móviles, o sea. bichos- y no les dotó del triple estómago de un rumiante o de los delicados buches de un palomo. Por eso mis antepasados africanos pudieron recorrer y colonizar el mundo entero, persiguiendo su alimento tras las grandes manadas de hervíboros en migraciones espectaculares, porque si se hubieran especializado únicamente en la recolección de frutos estacionales, sujeta a cambios climáticos impredecibles, o se hubieran establecido en un espacio fijo para cultivar vegetales y frutos, su expansión se habría visto quizá frenada para siempre.

[Inciso: por cierto, parece ser que por eso algunas religiones prohiben el consumo de carne de ganado estabulado, porque frena la expansión y fomenta el sedentarismo. Pero eso es otra historia, que diría aquel]

Y algo importante, también: si nos hubiéramos quedado en la recolecta, hace tiempo que a nuestros antepasados vegetarianos se los habría merendado cualquier depredador más poderoso que él, y ahora nuestra especie sería historia.

La Naturaleza es maestra, enseña y procura nuestro progreso, y debe hacerlo bastante bien cuando, al menos que yo sepa, no existe en el mundo ninguna tribu o comunidad estrictamente vegetariana. Todo el mundo caza, en mayor o en menor medida. Y si los “naturalistas” vuelven la mirada románticamente a estas comunidades, como envidiando su natural manera de vivir, que recuerden que matan animales, y frecuentemente no de manera tan aséptica como nosotros hoy en día, sino con flechas envenenadas, trampas mutilantes y otros métodos de tortura sin refinar.

Y la Evolución nos ha convertido, a lo largo del tiempo, en los seres más hedonistas de la Tierra: disfrutamos con los sentidos, y el gusto es uno de ellos. El sabor está en la grasa y en las proteínas, eso lo saben todos los nutricionistas, y si bien las alcachofas al horno son bocatto di cardinale, donde haya un buen solomillo de ternera argentina o gallega o asturiana, jugosito y tierno, pues que le vayan dando a las pencas de acelga…

Y digo yo: ¿qué habrá de malo en una parrillada de verduras seguida de un tremendo chuletón de buey a la brasa, eh? Pues eso.