30 octubre 2009

Fórmulas secretas en detergentes y colchones

Las ciencias adelantan que es una barbaridad, como nos recordaba aquella película española de los años 50, en plena época de "la oprobiosa".

Imagínense que se ha inventado un detergente para lavadoras que es interactivo e inteligente. Como lo oyen. Resulta que el producto, mediante una fórmula secreta y superavanzada, es capaz de detectar y localizar por sí sólo las manchas existentes en la ropa, y las elimina eficazmente, mientras que si el tejido a lavar no está manchado el detergente no actúa. Item más: también detecta y elimina las manchas que el/la señor/a de la casa no ha visto, es decir, las ocultas por el doblez de las mangas, o las que están debajo del cuello del suéter.... Así es. Tan simple como novedoso. En fin, que es una pasada, ya no se sabe hasta dónde vamos a llegar en ésto de los avances científicos.

El producto lleva el críptico y bobochorra nombre de Kalia vanish oxiaction crystal white intelligence multi-magnets y es lo último de lo último en productos de limpieza para el hogar.


Pues no les quepa duda
que tamaña imbecilidad no es tan evidente para muchísimos consumidores y consumidoras de este país y me imagino que de otros, si la campaña publicitaria es a nivel como mínimo europeo. Los publicitarios, al estilo de los magufos más conspicuos, se la meten doblada al público en general, y utilizan el engaño, un nombre rimbobante, la alusión a lo "científico" (por aquello de la formulita inteligente de marras) para vender lo que no es sino simple y llanamente jabón para la lavadora, que si la ropa está manchada quita la suciedad, y si no lo está pues no la quita. Perogrullo debe estar revolviéndose en su tumba.

¿Y qué me dicen del asombroso, tecnológico y despanzurrante "efecto memoria" del famosísimo colchón Lo Mónaco? Para mingitar y no expeler gota. Ocurre nada menos -y una bella señorita nos lo explica en pantalla- que el colchonaco "recuerda" perfectamente la forma de su cuerpo cuando se encontraba tendido, de forma que al incorporarse vuelve a recuperar su forma normal hasta que usted decide recostarse de nuevo, y entonces se vuelve a adaptar. Acojonante. Lástima de premios Nobel tirados a la basura. ¡Un tejido que es capaz de volver a su forma original después de haber sido deformado! Mañana mismo me compro no uno, sino tres de esos colchones, qué caray.

La leche que les dieron...