Veamos.
Supongamos que alguien escribe un libro basado en historias mal oídas, contadas a trozos, deshilvanadas y sin base real constrastada, cuando no directamente inventadas. Otro personaje, ostentando una autoridad que nadie le ha otorgado, decreta que ése libro pase a ser la guía moral y ética de una inmensa cantidad de personas que habitan en este planeta. Por un extraño sortilegio, esa inmensa masa de gente acepta la imposición sin rechistar. El libro, además, y por ello mismo, se convierte en un best-seller, es el más vendido y consultado de la Historia de la literatura, y millones y millones de personas declaran abiertamente que su vida está determinada por sus preceptos, y que piensan y actúan conforme a sus directrices.
En nombre de ese libro se cometen atrocidades, se aniquilan pueblos, se reduce la dignidad humana a un mal chiste, se denigra a la mujer y fundamenta el fascismo y la división de razas; el mamotreto promueve el racismo, la discriminación social, el revanchismo, el asesinato ritual, la aniquilación del diferente, el pensamiento único y el sometimiento ciego a un hipotético ser superior que ordena nuestras vidas, condiciona nuestros actos y no se hace directamente responsable de sus consecuencias.
Cualquier persona en su sano juicio, y por tanto, no perteneciente a la masa de aborregados que tienen el libro en cuestión en la mesilla de noche como lectura de cabecera, pensaría que seguir al pie de la letra los mandamientos del tocho podría ser peligroso y acarrear funestas consecuencias. Cualquier persona con dos dedos de frente, y por lo tanto, nadie de los adheridos por cojones a las doctrinas de la mierda esa, podría considerar razonable que los autores, seguidores, exégetas y practicantes de los dictados de semejante cagallón, fueran responsables de las burradas cometidas basadas en el mismo. Es lógico llegar a esta conclusión.
Ejemplos lo confirman: todo el mundo sabe que el origen doctrinal del comunismo -simplificando un poco- está entre las páginas del Manifiesto; eso se llama pensar y actuar inspirado en un escrito. ¿Y qué decir del Mein Kampf, responsable último del nazismo y de sus atrocidades? Miles de personas siguen las directrices de libros de variada temática en su vida diaria: médicos que aplican lo que aprendieron en libros, psicólogos que estudian el comportamiento humano basándose en experiencias escritas de otros, ingenieros o arquitectos que confían en las leyes físicas y matemáticas que estudiaron, etc, etc. Los actos de todas estas personas, al menos en su faceta profesional, responden directamente a llevar a la práctica lo escrito en las fuentes.
El libro al que me refería al principio permite la muerte de otro, el ojo por ojo, sin más, porque sí. Sus intérpretes modernos, ¿no deberían ser considerados responsables de los actos que se cometan basándose en él? ¿Quién es el verdadero responsable de que una madre torture y mate a su hijo de tres años porque cree que está dominado por uno de los personajes ficticios de la noveluca, llámese Satanás, Belcebú o Lamadrequeloparió?
Yo le preguntaría a un obispo: "Oígame, ¿no se siente usted afectado porque una persona haya cometido un crimen excusándose en que lo permite ése libro que usted y otros como usted intentan imponernos como norma de vida y que consideran sagrado e infalible? ¿Realmente se la trae al pairo que millones de vidas sean desgraciadas porque SU maldito libro así lo establece? ¿Qué pensaría si un arquitecto, basándose en un tratado de fórmulas matemáticas erradas, construyera un edificio y éste se derrumbara, llevándose consigo cientos de vidas humanas? ¿No "culparía" al libro y a su contenido de la salvajada? ¿Y si alguien, además, hubiera impuesto ésas fórmulas como las únicas válidas y permitidas para construir edificios, no sería él el responsable último?"
En Texas un jurado ha condenado a muerte a un preso porque lo dice la Biblia. Como lo leéis. ¿Qué piensan al respecto el papa y sus acólitos? ¿Qué piensan al respecto los bibliófilos inteligentes, si es que los hay? ¿Es cosa del "libre albedrío" o es una cosa "que el ser supremo juzgará en su momento"?
Y luego somos los ateos los que carecemos de ética y de moral. Hipócritas.