20 noviembre 2009

Con ustedes, Peter Chappell

Por favor, escuchen este fragmento atentamente (es agradable y sólo dura unos segundos):



¿Música contemporánea?¿Jazz de Harlem?¿La última banda sonora de Pedro Amorós?

No. Es el revolucionario remedio contra la gripe aviar, ideado por el señor Peter Chappell.

Decidido partidario de la autocuración, Chappell ha creado multitud de archivos sonoros que prometen curación y alivio para más de 200 enfermedades diferentes, desde la gripe porcina hasta la malaria, desde las migrañas y cataratas hasta el síndrome causado por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki o el trauma causado por una violación.

En su sitio web, además, puede usted confeccionarse su propia melodía, compuesta específicamente para su enfermedad, y luego -previo pago de una cantidad de dinero, por supuesto- puede descargársela en su ordenador y llevarla en el móvil, la PDA o el portátil, para escucharla cuando lo necesite (en principio, una sola vez al día, pero si la enfermedad persiste, puede aumentarse la dosis).

¿Les interesa alguna andanza más del señor Chappell? Ustedes lo han querido.

Peter Chappell, de profesión ingeniero electrónico, nació en Gran Bretaña en 1940.

Aparte de ejercer su profesión, se convirtió en homeópata y comenzó a impartir su especialidad, primero en su propio país, y más tarde en media Europa y en Africa.

Allí conoció de primera mano la problemática del SIDA, y comprobó angustiado que la homeopatía actual no conseguía los resultados esperados en el tratamiento de la enfermedad, así que se propuso encontrar un remedio que fuera en verdad eficaz. Comprobó de primera mano cómo el fenómeno de la resonancia, tan común en homeopatía (sic), podría aplicarse directamente a la curación del SIDA de forma generalizada, evitando los impedimentos físicos y logísticos que implicaba el tratamiento ortodoxo e individualizado de los homeópatas tradicionales.Por un procedimiento que él denominó "de ingeniería inversa" averiguó que podría "capturar" la resonancia de la enfermedad y confinarla en el interior de una botella, a la que previamente había añadido agua pura (o un 90% de agua y un 10% de vodka) y unos cuantos glóbulos de un producto homeopático.

Como explica en su propia web, "He decidido mantener los detalles de cómo se hace esto en secreto. La idea básica se suma a la labor de Tesla y las teorías de resonancia cuántica". El caso es que basta diluir la sustancia homeopática, sucusionarla cinco veces, y luego administrar al enfermo dosis del preparado resultante con la frecuencia habitual de otros preparados. La resonancia que provoca la dilución funciona más allá de toda duda, según el señor Chappell, y para probar sus efectos y composición de modo científico sometió su preparado a diversas pruebas de análisis, los cuales demostraron que el mismo "formaba cristales geométricos", según el laboratorio del doctor Masaru Emoto.

El señor Chappell lleva ya varios años en Africa curando el SIDA a pacientes terminales, y ha extendido el efecto de la resonancia a otras enfermedades comunes, como la malaria.

Y hasta la fecha -misterio misterio- nadie aún le ha colgado por los huevos. Toda una hazaña.