Una de las virtudes del pensamiento crítico es la oportunidad que otorga al ciudadano de conocer otros puntos de vista, siempre alternativos (y serios y veraces y rigurosos) sobre los temas más diversos del maguferío.
En la Comunidad Valenciana, donde resido, sus políticos le tienen pavor al pensamiento libre, y a la información libre también. En su territorio se recogía hasta hace poco la señal de la televisión autonómica de Cataluña (TV3), lo que de repente debió parecerles a los próceres peperos una amenaza tangible y brutal contra su preponderancia, así que decidieron -sin contar para nada con el pueblo, los que le votaron (y los que no)- darle matarile a la conexión: los repetidores de TV3 en la Comunidad fueron cancelados y los ciudadanos perdimos, se ve que para siempre, la oportunidad de conocer otras opiniones, obtener otro tipo de información, ver otros programas...
Hoy hay Fórmula 1 en televisión. La retransmiten en exclusiva La Sexta y TV3... y este año también Canal 9, la televisión valenciana. El caso es que el corte de suministro de la señal de TV3 se produce, mayormente, durante la retransmisión de este evento deportivo, con lo que nos "obligan" a los ciudadanos a verlo por La Sexta o seguir la bazofia partidista y demagoga de Canal 9.
"¿Qué casualidad, no?", pensará más de uno, y estará en lo cierto. Así son de desahogados estos gürtelitos de tres al cuarto, fascistas y censores de lo que consideran una amenaza, la opinión alternativa, otra vía de información. Aunque se les note que, en el fondo, está la lucha por los patrocinadores y publicitarios que exhiben sus productos durante la retransmisión, no vaya a ser que demasiada competencia les merme las arcas del ente público (no lo olvidemos) Canal 9.
O sea, que al final todo es cuestión de proteger su pensamiento único en virtud del dinero.
¡Coño, igualico igualico que los magufos!