Una cosa ha destacado, casi por encima de la misma tragedia, en todo el penoso asunto del terremoto de Japón y de los accidentes con sus centrales nucleares: el terrible grado de desinformación, cuando no manipulación directa, del que han sido objeto estos sucesos por parte de los medios de comunicación. Algunos por exceso (los detractores de la energía nuclear) y otros por defecto (los que están a favor) nos han martilleado desde todos lados con informaciones segadas, imprecisas y en algunos casos claramente falsas y dirigidas.
Una de las afirmaciones que a mi parecer resume con más exactitud esto que comento se produjo por una información de agencias que proclamaba que en Japón se estaban acabando las pastillas de yodo -que se toman como protección contra el yodo radioactivo- y que la gente estaba haciendo acopio de sal marina yodada para tomarla en su sustitución. Muchos periódicos, entre ellos El País, se hicieron eco de la noticia, y la publicaron tal y como les llegó de las agencias. Venía así de llamativa:
Bueno, pues no. Tras la alarma y preocupación causada por la noticia, todo resultó ser un.... "fallo" (yo le llamaría directamente de otra forma, pero..). Como un español residente en Japón indicaba en un mail a la Defensora del Lector de el diario El País, la foto "es de un supermercado de China".
¡UN SUPERMERCADO CHINO! ¿Nadie se había molestado en comprobar, durante los cientos de miles de vueltas que habrá dado la foto por el mundo editorial, que los rótulos y anuncios de la foto están en chino, y no en japonés? Y que además no compraban sal por el asunto de la radicación con yodo, sino porque parecía que la sal de mar estaba contaminada. ¿No les chirrió nada del asunto A NADIE?
Esto debería provocar que el ciudadano tome conciencia de una vez de lo importante que es el espíritu crítico y el conocimiento probado a la hora de enfrentarse con los hechos, si se quiere llegar a un entendimiento -aunque sea por simple aproximación- de la realidad.
¿No deberíamos contrastar todo lo que nos llega a través del ancho canalón de los medios de comunicación? ¿No deberíamos ser más críticos con las afirmaciones rotundas, con las declaraciones pomposas, con las "verdades inamovibles" realizadas por gurús políticos, económicos, sociales y/o educativos?
¿No deberíamos arramblar con los videntes, astrólogos, pseudomédicos, brujos y chamanes y con toda la morralla que nos intentan colar sus alucinaciones sin más pruebas a favor que sus afirmaciones estrambóticas Y SIN CONTRASTAR NI DEMOSTRAR ADECUADAMENTE?
La respuesta es sí, por supuesto, y a partir de ahora mismo.

