Yo no sé vosotros, pero a mí me asalta una duda (y más después de haber re-visto como siete veces el programa de Escépticos dedicado a la homeopatía): ¿vamos a consentir que la homeopatía perdure y se asiente en la sociedad y entre el estamento médico-sanitario, aunque sea sólo en forma de "medicina complementaria a la tradicional", como parecen sugerir ciertas personas públicas? Me imagino que los practicantes del destarifo y la industria de la gominola deben estar dando saltos de alegría ante tal posibilidad.
Muchos quizá lo consideren un triunfo: por lo menos se margina a la homeopatía como "primera opción" ante la enfermedad, se le asigna un papel residual y secundario. Nadie nunca más podrá indignarse al comprobar cómo los tratamientos sustitutivos han prevalecido frente al tratamiento médico ortodoxo provocando daños irreversibles o la muerte de un paciente. Bueno -dirán algunos-, mientras se mantenga a la homeopatía como algo de verdad complementario, daño no va a hacer, que es lo importante, así que dejémosla en paz ya.
Pues a mí no me convence, como que no me basta, vaya. Porque un timo siempre será un timo, se disfrace de lo que disfrace, y tomarle el pelo a la gente y asaltar su cartera impunemente en base a falsas promesas sigue siendo una tropelía y una desfachatez. No me vale eso de mantenerla ahí de tapadillo, sin que haga ruido, en un rincón, en plan inofensivo. ¿Engañar es inofensivo, desde cuándo?
La homeopatía, mientras no se demuestre lo contrario, es y seguirá siendo una paparrucha, por más que ahora juegue a civilizarse y logre colarse de rondón en el sistema médico-sanitario. Yo no doy la batalla por acabada. ¿Y vosotros?