¿Os imagináis a un ateo o a una persona no religiosa pidiendo ayuda económica a una comunidad de creyentes católicos? ¿Qué pensáis que responderían ante la solicitud de alguien que no cree que exista un dios, que piensa que las religiones son un cáncer que hay que extirpar, que en nombre de la deidad se han cometido (y se siguen cometiendo) atroces crímenes contra la Humanidad, que los creyentes son en gran parte responsables de todas las barbaridades que la jerarquía eclesial ha perpetrado a lo largo de su historia, que piensa y declara en público que los representantes de Cristo en la Tierra son una pandilla de golfos sexualmente reprimidos con unos extraordinarios privilegios que nadie les ha otorgado, sino que han sido arrebatados a la sociedad en virtud de un inexistente mandato divino? Pues que iban a responder, lo normal para ellos en estos casos, es decir, mandar al ateo a tomar viento y estigmatizarlo todo lo que se pueda hasta convertirlo en un apestado "carente de ética y de moral".
Pero ah amigo cuando la cosa es al revés... Entonces los ateos nos vemos obligados a echar mano de la ética, de la moral, del compromiso y de la solidaridad que la manada de aborregados dicen que no poseemos para ayudar a que los menos favorecidos puedan salir adelante siquiera un poco más.
El obispo de Castellón clama aterrorizado ante la sociedad y demanda ayuda para Cáritas diocesana "ante la cruda situación económica del país" que ha desbordado a la asociación y la ha dejado prácticamente sin recursos. Ahora los ateos somos necesarios, ahora de repente volvemos a ser individuos provistos de valores, ahora no podemos mirar hacia otro lado, ahora tenemos que demostrar con hechos que nuestro compromiso moral con la vida y las personas es efectivo y real a pesar de estar al margen de la religión.
Sí, dan muchas ganas de enviarlos al carajo y que allá se las compongan. Que vendan sus propiedades, bienes y joyas, que renuncien a privilegios, que vacíen sus bancos, que inviertan sus cuentas corrientes en aliviar la pobreza, que destinen las millonadas gastadas en la JMJ y demás celebraciones imbéciles en socorrer a los pobres y necesitados. Pero no es posible, tampoco esta vez los mandaremos donde se merecen, porque ellos saben, en el fondo y aunque declaren lo contrario, que los ateos y gente no religiosa en general vamos a responder ante la solicitud. Porque saben que, en el fondo, los ateos y la gente no religiosa no somos ni de lejos tan miserables, tan amorales y tan hipócritas como ellos.