Baybee's Chronicle
(edición latina)
Núm. 123 - Febrero 2009
Ontario - CanadáLas
psicofonías -grabaciones de voces y/o sonidos presuntamente atribuidos a personas muertas y a espíritus- han quedado relegadas al baúl de lo habitual y de lo obsoleto dentro de la investigación paranormal. Ahora, el nuevo reto es encontrar sentido e inteligencia en los sonidos y expresiones que algunas máquinas o artefactos producen durante su funcionamiento. Recientemente, en los Estados Unidos, diversos investigadores han realizado novedosos experimentos al respecto, en lo que ya comienza a considerarse como la Nueva Edad de Oro de lo Paranormal.
Científicos de la
Universidad de South Carolina y del
Bethesda Center de Nueva York han obtenido resultados alentadores en esta nueva rama de la investigación de sucesos paranormales. Sus hallazgos han sido publicados en la
Cochrane Foundation Review del mes de Enero de este año 2009, y han gozado desde el primer momento del apoyo y beneplácito de la gran mayoría de investigadores.
Los científicos colocaron aparatos de medición y grabación de sonidos junto a algunas máquinas durante periodos variables de tiempo, y sometieron a éstas a diversas manipulaciones, aflojamiento de tuercas y sustitución de componentes originales por otros sin marca, y registraron cientos de fenómenos mecánicos y auditivos que posteriormente sometieron a filtros, ecualizaciones y efectos diversos para estudio e interpretación.
Las principales conclusiones que pueden extraerse de sus trabajos son:
- No sólo los entes animados o seres vivos cuentan con "alma" o "espíritu". También los objetos sin vida propia, como los minerales -de origen natural, pues- u otros de carácter artificial, fabricados por el hombre, son capaces de albergar cierto tipo de "sentimientos", aunque sean en forma de reacciones químicas primitivas con cierto grado de volición y de reflejos primarios no totalmente automatizados. Experimentos al respecto han mostrado de forma incontrovertible que algunas máquinas o artefactos de uso industrial muestran un cambio de comportamiento conforme varían las condiciones físicas y/o ecológicas de su entorno. Máquinas que elaboran y dispensan zumos tropicales tiritan literalmente cuando son expuestas a bajas temperaturas, mientras que algunas expendedoras de tabaco se niegan a funcionar correctamente en ambientes especialmente asépticos, como hospitales o laboratorios farmaceúticos.
- Por supuesto que no se trata de atribuir a estos entes inanimados la capacidad de "pensar" o de "sentir" como lo harían los humanos o los animales, pero no se descarta que la convivencia entre las especies haya provocado un a modo de feedback entre ellas del que las máquinas se han aprovechado para mostrar un cierto tipo de discernimiento.
- Casi el 70% de las reacciones observadas en los aparatos durante los experimentos pueden calificarse de "negativas". Así por ejemplo, se comprobó como una Heidelberg Speedmaster CD-102 (en la imagen)

que trabajaba en una imprenta de un diario nacional comenzaba a jadear una vez impresa la copia número 23.000, y el particular sonido rítmico que emitían sus engranajes era un claro "tes-kan-soh, tes-kan-soh, tes-kan-soh" ("descanso"). Si se detenía el proceso durante algunos minutos la máquina volvía a su estado normal. El conocido sonido de arrastre de una niveladora de cemento, que podríamos interpretar como un "ah-rashhhh", en realidad se trata de un "al-ras", una declaración de intenciones por parte del artefacto en el sentido de dejar el suelo completamente plano y sin protuberancias. Como reacciones de signo positivo cabe citar la de una lavadora industrial que cambia el tono de su sonido de centrifugado según la melodía musical que se reproduzca en su cercanía: normalmente centrifuga en Do bemol, pero se han comprobado centrifugados en Mi mayor y en La sostenido.
- Las observaciones y registros se producen también respecto de otros objetos inanimados. Por ejemplo, el claro "sssssshub-oh" de los cohetes pirotécnicos, o el nítido "blink-blink-blink" ("parpadeo" en inglés) que emiten los tubos fluorescentes cuando proceden a iluminarse son también muestras inequívocas de este tipo de sucesos.
Muchos otros científicos, alineados en el bando escéptico, han declarado su incredulidad respecto a estos experimentos, y han expresado a este diario su convencimiento de que estamos ante otros casos de la llamada pareidolia sónica, en virtud de la cual el oído humano interpreta sonidos arbitrarios e irregulares como un patrón reconocible, tal y como sucede con la pareidolia de imágenes, en la que se perciben formas nítidas en formaciones diversas completamente aleatorias.