No voy a extenderme mucho sobre el primer capítulo de la serie que acaban de pasar por la ETB, otros lo harán mejor y con más enjundia que yo. Sólo quiero dejar mis impresiones generales tras visionarlo, en forma de "puntuación de 0 a 10". Allá voy:
Dirección, realización y montaje: 9.
Guión: 9.
Factura técnica: 9.
Ambientación musical: 9.
Presentador y conductor del programa: 9.
Tratamiento del tema (medicinas alternativas): 8.
Intensidad crítica (vehemencia, contraataque racional, beligerancia): 6.
Influencia que tendrá en el público en general: 6.
Conclusiones finales: 6.
Sí, ya conozco los "peros" que se me pueden objetar, y los comprendo: que si mayor beligerancia hubiera llevado al rechazo y al enroque, que una presentación más profunda habría resultado demasiado prolija y antiproducente, que el carácter generalista de la serie impide ahondar más en las contradicciones y mentiras de las pseudomedicinas... pero qué queréis, así la he visto y así la califico, con toda mi honradez y desde el cariño y la admiración más sinceros hacia sus responsables. Hacía falta un programa así y lo han hecho. Enhorabuena.
26 septiembre 2011
19 septiembre 2011
Mi top-ten de las creencias más absurdas
(Publicado originalmente en el El Economista)
¡Pasen y vean, señoras y caballeros, niños y niñas, vagos y maleantes, parados de larga duración, meretrices y militares sin graduación, pasen y vean el asombroso mundo del circo! ¡Enanos del Brasil, mujeres barbudas, la hormiga más grande del mundo, el hombre-pantera, los hermanos Molina y su vuelo sin motor, Mafuz el tragasables y los diez misterios más cochambrosos del mundo paranormal! ¡Pasen y vean, completamente gratis, oiga, cómo vivir con desahogo sin dar un palo al agua, cómo aprovecharse de la buena fe del ciudadano para hacerle tragar ruedas de molino sin masticar, cómo medrar socialmente, cómo pasar de juntaletras a escritor de éxito, pasen y vean…. y no olviden dejar su donativo al salir.
¡Pasen y vean, señoras y caballeros, niños y niñas, vagos y maleantes, parados de larga duración, meretrices y militares sin graduación, pasen y vean el asombroso mundo del circo! ¡Enanos del Brasil, mujeres barbudas, la hormiga más grande del mundo, el hombre-pantera, los hermanos Molina y su vuelo sin motor, Mafuz el tragasables y los diez misterios más cochambrosos del mundo paranormal! ¡Pasen y vean, completamente gratis, oiga, cómo vivir con desahogo sin dar un palo al agua, cómo aprovecharse de la buena fe del ciudadano para hacerle tragar ruedas de molino sin masticar, cómo medrar socialmente, cómo pasar de juntaletras a escritor de éxito, pasen y vean…. y no olviden dejar su donativo al salir.
17 septiembre 2011
Dietas, regímenes alimenticios... y quizá algo inesperado
Todas las dietas son óptimas y consiguen adelgazar al sujeto. Punto.
Tanto si hablamos de una dieta baja en calorías, como alta en frutas y verduras, o baja en carbohidratos, o alta en proteínas, o dietas monoalimenticias, o tomamos cualquier otra dieta de las que aparecen a cientos en Internet, todas, absolutamente todas, consiguen su objetivo: hacer adelgazar al sujeto. Cuando lo que se persigue es perder esos tres o cuatro kilos de más que nos impiden usar la ropa del año pasado, o para evitar ese movimiento de michelines tan antiestético en la piscina, o cuando necesitamos embutirnos en un traje por una boda imprevista, prácticamente cualquiera de las múltiples dietas existentes nos ayudará a conseguirlo. Igual si seguimos la dieta Atkins, Dukan, Montignac, la del pomelo, la dieta del astronauta o la de Jane Fonda, igual da, todas funcionan.Y no os creáis eso de que hay dietas perjudiciales para la salud, malísimas de horror: cuando el objetivo de perder algo de peso se puede conseguir en apenas dos semanas no hay ninguna dieta tan perniciosa que pueda provocarnos complicaciones graves en nuestra salud en tan poco tiempo. Quizá el ayuno total, pero eso es otro cantar.
Tanto si hablamos de una dieta baja en calorías, como alta en frutas y verduras, o baja en carbohidratos, o alta en proteínas, o dietas monoalimenticias, o tomamos cualquier otra dieta de las que aparecen a cientos en Internet, todas, absolutamente todas, consiguen su objetivo: hacer adelgazar al sujeto. Cuando lo que se persigue es perder esos tres o cuatro kilos de más que nos impiden usar la ropa del año pasado, o para evitar ese movimiento de michelines tan antiestético en la piscina, o cuando necesitamos embutirnos en un traje por una boda imprevista, prácticamente cualquiera de las múltiples dietas existentes nos ayudará a conseguirlo. Igual si seguimos la dieta Atkins, Dukan, Montignac, la del pomelo, la dieta del astronauta o la de Jane Fonda, igual da, todas funcionan.Y no os creáis eso de que hay dietas perjudiciales para la salud, malísimas de horror: cuando el objetivo de perder algo de peso se puede conseguir en apenas dos semanas no hay ninguna dieta tan perniciosa que pueda provocarnos complicaciones graves en nuestra salud en tan poco tiempo. Quizá el ayuno total, pero eso es otro cantar.
02 septiembre 2011
Maldad de la buena
En estos tiempos ociosos, entre el fin de las vacaciones y la vuelta al trabajo, se me ha ocurrido una pequeña maldad que podría proporcionarnos enormes ratos de risa y divertimento. Consiste en lo siguiente:
1. Cómprese en el supermercado una botella ordinaria de Vichy Catalán (botella de la izquierda)
2. Sustitúyase cuidadosamente la etiqueta original por otra, convenientemente retocada ad hoc, y colocada en el mismo sitio que la original (botella de la derecha).
3. Vuelva a dejarse la botella en la estantería del súper.
4. Saque usted la cámara de fotos, o mejor, de vídeo, y si se lo permite la risa, proceda a filmar a cuanto botarate se crea la leyenda de la botella trucada y esté dispuesto a pasar por caja a comprar tamaño bálsamo vivífico.
1. Cómprese en el supermercado una botella ordinaria de Vichy Catalán (botella de la izquierda)
2. Sustitúyase cuidadosamente la etiqueta original por otra, convenientemente retocada ad hoc, y colocada en el mismo sitio que la original (botella de la derecha).
(Botella trucada. Pinchar para agrandar)
3. Vuelva a dejarse la botella en la estantería del súper.
4. Saque usted la cámara de fotos, o mejor, de vídeo, y si se lo permite la risa, proceda a filmar a cuanto botarate se crea la leyenda de la botella trucada y esté dispuesto a pasar por caja a comprar tamaño bálsamo vivífico.
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